«Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va la montaña». Era así, ¿no? Por cierto, si yo voy a Arabia Saudí de viaje, ahora que es todo apertura y jolgorio, me quito el hiyab y le digo al primer tipo que pase, oiga, señor, «إذا لم يأتِ الجبل إلى محمد، فعلى محمد أن يذهب إلى الجبل.», ¿pasaría algo? Quiero decir, todo risas y «qué chica más salada». Pero, Itzae, que te pierdes, hemos venido a hablar de vivienda que luego el SEO nos perjudica y bastante tenemos ya.
Lo dicho en el titular, más de la mitad de las familias españolas, en concreto, la mitad +1, ha valorado construir su propia casa. Por supuesto, esta «valoración» está vinculada al problema de la vivienda. Ya sabéis, que un piso plagado de pañitos de ganchillo, cruces y terrazo en el suelo que hace cinco años ni se regalaba a los hijos por vergüenza, ahora está ya en más de 300.000.
Y entonces, las familias, especialmente las más jóvenes piensan: «espera, a ver, si yo necesito 120.000 de entrada y no ganamos entre los dos más de 2.500 euros… cómo, o sea, pero esto qué es». Y luego miran la vivienda protegida, y si han «superado la juventud», no les queda más que aprender a rapear.
Y así llegamos a este escenario en el que los no propietarios se plantean construir sus casas, con sus propias manos. «Sin duda, yo ya me he comprado el casco y estoy mirando videos de YouTube de esos en los que unos tipos construyen casas con piscina en cuestión de horas«, nos cuenta Alfredo Carbonell, no propietario. No importa que esos videos estén trucados, la cuestión es mantener la ilusión de que algún día, aunque sea con nuestras propias manos, lograremos tener nuestro pisito.
La albañilería sustituirá a lengua desde primaria

El Ministerio de Educación ha tomado nota de esta realidad social y ya prepara un cambio curricular que afectará desde este mismo año. «Crecimiento en armonía» pasará a llamarse «Crecimiento en armonía constructiva» y versará sobre la construcción de casas que se mantengan en pie. Y «Descubrimiento y exploración del entorno» pasará a ser «Descubrimiento y exploración de oportunidades de inversión en el mercado inmobiliario», para descubrir activos y oportunidades de inversión.
Ya en primaria, la lengua será sustituida por la albañilería. Teniendo en cuenta que los más jóvenes hace tiempo que no dominan ningún idioma en concreto y hablan con murmullos de eco variable, todo ininteligible y terminado en «bro», el Ministerio de Educación ha decidido abandonar esta asignatura y sustituirla por albañilería, mucho más práctica: saldrán de primaria sabiendo enfoscar, revocar, abrir rozas, instalar ferralla y beber latas de Mahou de 50 cl de un tirón como Jacinto Sosa.
Finalmente, ya en secundaria, los chavales podrán olvidarse, por fin, de la filosofía (¿o se han olvidado ya?) y aprenderán a ser buenos aparejadores: ya sabéis, esa profesión que se dedica a algo parecido a la arquitectura, pero menos, y a buscar pareja a la gente.
Así, «cuando salgan del instituto», señala el Ministerio de Vivienda, que se suma a la iniciativa, «ya podrán construirse sus casas y dejar de dar la brasa con que ‘la vivienda es un derecho, la vivienda es un derecho’, pues venga, ahí tenéis la masa y el agua, quién os lo impide». El problema, claro está, viene a la hora de comprar un terrenito para tener un sitio en el que verter el hormigón. «Ningún problema», señalan fuentes del sector bancario, «también tenemos hipotecas a 40 años para los terrenitos».



