Ya venían avisando desde hacía tiempo y nadie los escuchó, pero finalmente los propietarios de segundas y terceras residencias (incluso algunos de cuarta) cumplieron sus amenazas organizando una manifestación por la vivienda que se desarrolló de forma simultánea en ciudades como Málaga, Torrevieja, Sitges, Torremolinos o Palma de Mallorca.
El objetivo principal de estas concentraciones era protestar por los altos precios de las segundas residencias y las dificultades que se están encontrando los ciudadanos prime para poder adquirir una segunda residencia debido, principalmente, a los altos impuestos que deben soportar.
‘No vamos a pasar el verano en Leicester, con lo que llueve’

Colectivos ciudadanos como UNDCP (Unidos por Nuestro Derecho a la Casita en la Playa) o la AJQS (Asociación de Jubilatas Quemados por el Sol) se unieron a diversas organizaciones de extranjeros con segundas residencias en España como la británica FLSBO (The first line of Spanish beaches is ours) o la germana MFDDDB (Mallorca für diejenigen, die dafür bezahlen).
Todos ellos caminaron por las calles más céntricas de las principales ciudades turísticas de nuestro país con el objetivo de denunciar lo que consideran una persecución injusta contra sus segundas y terceras residencias: «tenemos derecho a nuestra segunda residencia que para eso la hemos pagado», señala Margaret Buckinghamshire, «¿qué pretenden? ¿qué vayamos a nuestro país a pasar el verano? ¡Con lo que llueve en Leicester!».
Por su parte, Braulio Julián de Andrés, minero prejubilado denuncia una campaña para perjudicar los intereses inmobiliarios de los jubilados españoles. «Nos la tienen jurada por nuestras jubilaciones doradas. Yo solo llevo jubilado 30 años a razón de más de 2.500 euros al mes. ¿Qué pretenden que haga con ese dinero? ¿Que lo gaste solo en bingo? Eso ya lo hago, pero me tendré que comprar una casa en la playa como han hecho todos mis compañeros. Que las partidas de mus sobre la arena no se juegan solas».
‘¿Para qué me he sacado la oposición si no es para tener una segunda residencia?’

Llamó mucho la atención la elevada presencia de funcionarios durante las diversas manifestaciones que tuvieron lugar en las primeras líneas de playa de las principales ciudades turísticas españolas. Este colectivo que suma ya más de 3,5 millones de personas en España también siente perseguida su «libertad inmobiliaria«, como señala María Josefa Valcárcel, funcionaria A1 de la APCCR (Agencia Pública para Cualquier Cosa Random) dependiente del Ministerio de Andares Tontos.
A María Josefa se le saltan las lágrimas al confesar las dificultades que se está encontrando a la hora de comprar una segunda residencia en primera línea frente a la Malvarrosa. «La mayoría de mis compañeros y compañeras ya teletrabajan en bikini y bañador, pero yo me tengo que quedar achicharrada y en pijama en mi casa de Madrid. ¡No hay derecho!».
Los jubilados amenazan con no dar dinero a sus hijos para comprar su primera residencia si no pueden mantener ellos la segunda

Como colofón a la manifestación, los líderes de los diferentes colectivos leyeron un comunicado en el que amenazaron con diferentes acciones si no se reducían los impuestos y se volvía a poner alfombra roja al comprador extranjero de segunda residencia: «nos encadenaremos a la torre del socorrista si hace falta hasta que se nos haga caso».
Las posturas más radicales, no obstante, corrieron a cargo de jubilados que amenazaron con la huelga si los precios de las segundas residencias continuaban su escalada: «¿Os imagináis un país con los jubilados en huelga? Y si no se atienden nuestras reivindicaciones pasaremos a la acción directa: ni un euro a los hijos para que se compren su primera casa».



