Margarita Valenzuela nos recibe en el café de la sede de Hurrington, Henderson y Sinclair, firma especializada en el sector inmobiliario, mientras termina su curso de relato breve impartido por la Escuela de Escritores con el objetivo de armar una narrativa para contrarrestar la que culpa al rentismo de los males de la vivienda.
Y es que Valenzuela compagina su trabajo rutinario con la portavocía de la principal asociación de rentistas españolas, la ARRE, cuyo objetivo es defender los derechos de los rentistas. «Cada vez son más los propietarios que acuden a nosotros angustiados por la burocracia legal a la que se enfrentan, por eso creo que ha sido necesario crear una asociación que proteja sus derechos, los empodere y los prepare para la guerra inmobiliaria que se avecina».
Valenzuela es una de las profesionales del sector que más tiempo lleva denunciando el relato que se está consolidando socialmente acerca de los rentistas: «Se dice que solo buscan revalorizar sus activos, especular, que no aportan nada a la sociedad y que solo viven de sus rentas, pero ese un relato interesado que está siendo difundido por políticos que no hacen bien su trabajo en materia de vivienda y por los medios de comunicación afines».
La experta en derecho inmobiliario tiene otro enfoque del rentismo: «son personas muy buenas, que sufren, sienten y padecen. Llevan a sus nietos al parque, miman a sus perros, saludan a sus vecinos, e insultan al árbitro en el estadio como cualquier otro ser humano. Pero ahora resulta que los rentistas son los culpables de todo».
Valenzuela considera que es justamente al contrario, que los rentistas son los únicos que están haciendo algo por solventar el problema de la vivienda: «son ellos los que ponen sus propiedades en alquiler para que los no propietarios tengan un sitio en el que vivir. Cualquier día se cansan y se quedan todos en la calle. Y entonces sí que vamos a tener un problema».
‘Alquilar un piso es un trabajazo’
Además, la abogada de Hurrington, Henderson y Sinclair destaca el esfuerzo que conlleva alquilar un piso. «¿Tú sabes, Alejandra, el tiempo que cuesta mantener un piso en alquiler? Estas personas también van a pilates, pasean al perro, ven las series de Netflix. Y a pesar de todo eso, se las arreglan para, una vez cada año, consultar el IRAV para ver en cuánto pueden subir el alquiler: es un trabajazo, Alejandra».
En este sentido, Valenzuela se alinea con las palabras de Hermenegildo Huesca en la pasada edición del Salón Internacional de Inversión Inmobiliaria (SIII!): «Sí, sin duda, la culpa del problema de la vivienda la tienen los demás, todos excepto yo y a los que represento. Hay que recordar, en este sentido, que los rentistas no ponen el precio a sus viviendas, si fuera por ellos, lo ponían más barato, pero es el mercado el que decide, no lo olvidemos».
Para finalizar, la abogada no pierde la oportunidad de referirse al que es, a su juicio y al de sus sponsors, la causa principal del problema de la vivienda: «Vivimos en la era de la inseguridad jurídica, de hecho, los geólogos ya empiezan a conocer esta fase de la Tierra como inseguridadjuridicozoico para designar un periodo marcado por la falta de seguridad jurídica de los propietarios de vivienda».
A este respecto, Valenzuela, señala dos posibles caminos para atajar el problema de la inseguridad jurídica de los propietarios: «o bien acabar con la hiperregulación en materia inmobiliaria aboliendo las leyes, o bien dejando que sean los propios rentistas los que elijan qué leyes respetan y qué leyes no en base a sus intereses y necesidades».



