«La beligerancia y la polarización de la sociedad actual puede provocar una progresión en las hostilidades que nos lleven a un escenario de conflicto directo», señala Jon Andoni Garatikoetxea Barinagarrementeria-Díaz, chief financial officer de KolHome Real Estate. «Si esa situación de conflicto escala a contienda bélica se podrían generar diversos nichos de inversión inmobiliaria».
¿Y cuáles pueden ser las principales oportunidades de inversión inmobiliaria en un contexto bélico? «Como players a la vanguardia del mercado inmobiliario, nuestra labor es ir un paso por delante de los demás, independientemente del escenario en el que nos movamos. El objetivo es convertir cualquier coyuntura socioeconómica en potencial activo de inversión inmobiliaria. Por eso, considero que, en caso de que, definitivamente, estalle la III Guerra Mundial, debemos poner el foco en nichos de inversión como los campos de concentración».
«Como sabréis, por los documentales del Canal Historia, en la II Guerra Mundial, los campos de concentración se difundieron en diversos puntos de Europa y alcanzaron una gran relevancia en el devenir del conflicto», indica Garatikoetxea Barinagarrementeria-Díaz. «Pero, ¿quién era el propietario de aquellos suelos en los que se edificaron los campos de exterminio? ¿Qué beneficio obtuvo de la gestión o venta de aquellos activos? Como inversores, debemos conocer la historia para adelantarnos a ella».
‘El suelo para habilitar campos de concentración puede ser el activo inmobiliario más rentable en caso de III Guerra Mundial’
«No hay que olvidar», apunta el chief financial officer de KolHome Real Estate, «que esta clase de activos se libra del exceso de regulación que padecemos actualmente tanto en residencial como en logística. Por suerte para el inversor, un campo de concentración no es una urbanización ni un centro de datos«.
«Y no se trata solo de comprar suelos potencialmente aptos para acoger campos de concentración, sino también en valorar la posibilidad de invertir en todos aquellos elementos que suelen estar incluidos en esta clase de instalaciones: barracones, alambradas, torres de vigilancia, etc.».
«Llegado el momento», continúa Garatikoetxea Barinagarrementeria-Díaz, «podremos tener listo el dossier pertinente en el que se detallen todos los elementos que puede incluir la instalación. El objetivo final es anticiparnos a las necesidades del cliente: un buen dossier facilitará la decisión del potencial genocida que, como sabemos, suele actuar por impulso».



