El problema de la vivienda pasa a ser crisis habitacional

Desde el 1 de octubre, todo medio de comunicación que quiera seguir manteniendo el rating A+ de vanguardia periodística deberá sustituir la expresión "problema de la vivienda" por "crisis habitacional".
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Chico en terraza

La asamblea ordinaria del PLP (Politburó del Léxico Periodístico) ha firmado un edicto que da carpetazo definitivo a la expresión «problema de la vivienda» que pasará a denominarse oficialmente «crisis habitacional». Desde el 1 de octubre, los medios de comunicación que pretendan tener una calificación A+ en el índice Studemayer de vanguardia periodística deberán usar la fórmula «crisis habitacional» siempre que hablen de lo que hasta el 30 de septiembre es considerado «problema de la vivienda».

El Primer Secretario del PLP, Garcilaso Manrique Molina, señala, en este sentido, que los medios de comunicación tendrán un periodo de gracia de seis semanas para hacer esta transición léxica. Una vez superada esa fase, el PLP podrá bajar el rating de cada rotativa si aparece la expresión «problema de la vivienda» en cualquier artículo. Será considerado de especial gravedad que se incluya dicha expresión, ya trasnochada, en un titular, lo que podría desembocar, en caso de reincidencia, en la degradación inmediata del medio de comunicación que pasará a ser considerado antediluviano.

Así mismo, la dirección del medio de comunicación tiene facultad legal para despedir con causa justificada a cualquier periodista díscolo que haga caso omiso del edicto del PLP y se niegue a actualizar su léxico. Una vez depuesto, el PLP podrá elevar la causa del periodista al TSIP (Tribunal de la Santa Inquisición Periodística). Si el profesional reitera su negativa a usar «crisis habitacional» podría ser sentenciado como hereje.

Manrique Molina, señala, a este respecto, los últimos casos de periodistas ardiendo en la hoguera por usar «cambio climático» en lugar de «emergencia climática» o saludando a sus compañeros con «buenos días» en vez de «buen día» para certificar que el edicto tiene valor de ley para la comunidad periodística. «Andad por lo segao», finaliza Manrique Molina.

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