«Tres cuartas partes de la infraestructura que existirá en 2050 aún no se ha construido», dijo en 2021 el secretario general de la ONU António Guterres. Esto viene a ser como agregar una ciudad del tamaño de Nueva York al mundo cada mes. Y es que se prevé que las ciudades aumenten su población en un 50% para 2050. ¿Os imagináis a Ciudad de México, Manila o Dhaka con un 50% más de población para dentro de 25 años? ¿Os imagináis a Madrid con un 50% más de micciones perrunas en las calles?
Pero no solo el crecimiento de la población humana (y, con ella, la de sus perros), justifica este aumento sin precedentes de las construcciones urbanas y logísticas: la IA señala que la segunda razón que justifica esta expansión de infraestructura urbana y logística es… ella misma: «La infraestructura tecnológica y energética global, como los centros de datos y las redes eléctricas con IA, impulsará también este crecimiento».
‘La IA nos dirá de dónde vamos a sacar tanta energía para alimentarla’

Leyendo esta información, y con la IA y sus centros de datos metidos por medio, lo normal es tener escalofríos. Pero no hay nada que temer, al contrario, porque «todo será sostenible». Jonsýn Þorsteinshauksdóttir, CEO de Logistic Wave, una de las firmas más importantes del mundo en la planificación de infraestructuras tecnológicas atiende a Ladrillo Verde para indicarnos cómo vamos a plantear esta expansión.
Teniendo en cuenta que cuatro materiales vinculados a la construcción de edificios e infraestructuras representan el 15 % de todas las emisiones globales y que el sector de la construcción es responsable de entre el 37 % y el 42 % de todas las emisiones relacionadas con la energía, ¿no estaremos condenando al planeta con esta expansión urbana?
«No, para nada, al contrario, lo vamos a salvar: los centros de datos que se van a construir permitirán que la IA piense la mejor solución para esta expansión. Pero, claro, para que la IA solucione el mundo, hay que construir muchos centros de datos, muchos, muchos, muchos. Y ahí entramos nosotros, los constructores, ergo: la construcción salvará al mundo de la mayor expansión constructora de la historia» .
Pero los centros de datos necesitan una cantidad ingente de energía para funcionar ininterrumpidamente. ¿De dónde vamos a sacar tanta energía para alimentar a tantos centros de datos? «Los centros de datos, una vez construidos, permitirán a la IA decirnos de dónde vamos a sacar la energía para alimentarlos».
No podemos beber data… ¿o sí?

Recientemente, se produjeron violentas protestas en Utah por la aprobación del mayor centro de datos del mundo con un tamaño similar a Manhattan que requeriría «más energía que los usos estatales completos y absorbería una gran cantidad de agua en el área afectada por la sequía». Teniendo en cuenta el rápido crecimiento poblacional y sus necesidades, ¿cómo se van a equilibrar las necesidades de esta población en expansión y la propia expansión de los centros de datos? «Tranquila, la IA ya lo pensará».
Pero, ya lo dicen los manifestantes de Utah, «no podemos beber datos». En un país como España, con tantos problemas vinculados a la gestión del agua, se hace difícil asumir la proliferación de centros de datos, que también son tendencia en nuestro país. Jonsýn Þorsteinshauksdóttir, no obstante, es muy optimista. «Tal vez no beber data sola, así a palo seco, pero quizás podamos empezar a introducir, poco a poco, la data en la dieta y el remanente de agua se lo cedemos a la IA: al fin y al cabo, ella la necesite más para pensar un futuro sostenible para todos nosotros».
Tras estas declaraciones y debido a los repetidos vahídos que hemos sentido escuchando a Jonsýn Þorsteinshauksdóttir, el CEO de Logistic Wave nos da una tila, nos acaricia cariñosamente la cabeza y mientras nos arropa, nos canta: «duérmete, niña, duérmete ya, que viene la data y te desahuciará».



