Los expertos hablan de «la tormenta perfecta» en relación con el problema de la vivienda aludiendo a una rara combinación de circunstancias que agravan una situación. Ahora bien, un estudio de la Universidad de Ürümshigabuir afirma que un 96% de los «expertos» que, ante una situación de crisis en cualquier ámbito, hablan de «tormenta perfecta», están deseando que no escampe nunca porque obtienen algún beneficio, generalmente directo, de los efectos de la tormenta perfecta en ese ámbito concreto.
Mei-Ling Dōngfāng, una de las autoras del estudio, comenta para la revista de investigación Pure Nature, que un 87% de los expertos que usan términos como «tormenta perfecta» no llevaban el chubasquero puesto cuando los efectos de dicha tormenta empezaron a sentirse. Solo cuando se hacen evidentes las consecuencias de esta metáfora del fenómeno meteorológico, comienzan a abrigarse, aunque buena parte de ellos, no lo necesitan porque, según, Dōngfāng están a salvo de tormentas debido a su condición de «expertos».
Por otro lado, el equipo de investigación de la Universidad de Ürümshigabuir afirma que el uso de expresiones como «tormenta perfecta» suele venir acompañado de otras como «si me hubieran hecho caso», «esto ya se veía venir» o «era cuestión de tiempo». Sin embargo, cuando se revisa la producción de artículos publicados de esos expertos, solo en un 1,3% de los casos se encuentran referencias a la «tormenta perfecta» antes de que esta se produzca. No obstante, un 99% del 98,7% de los expertos que carecen de fuentes contrastadas que predigan esa rara combinación de circunstancias que agravan una situación afirma «haber pensado en ella».
El 93% de la boca de los expertos está cerrada a la hora de dar soluciones para una tormenta perfecta

Así mismo, el equipo de Dōngfāng ha estudiado en profundidad la boca de los expertos que usan metáforas como «tormenta perfecta», «efecto dominó» o «capear el temporal». «El 89% de las explicaciones que ofrecen los expertos ante una situación denominada ‘tormenta perfecta’ es una combinación de palabras y expresiones idénticas con ligeras variaciones».
De esta forma, según Dōngfāng suele haber un «experto fuente» que difunde una primera explicación para un caso de tormenta perfecta a la que le siguen una cantidad ingente de explicaciones en la misma línea: «lo común, actualmente, es usar herramientas de IA para hacer variaciones infinitas de una misma explicación con el objetivo de reforzar una narrativa de experto ad aeternum«.
La cosa cambia, según indica el equipo de investigación de la Universidad de Ürümshigabuir, a la hora de dar soluciones. Dōngfāng ideó un sistema de cámaras que analizan los gestos faciales y la boca de los expertos que hablan de tormentas perfectas cuando se les pide soluciones para la misma. Si la boca permanece abierta en un 84% a la hora de explicar causas, se cierra casi por completo a la hora de manifestar soluciones, expresiones que llevan al extremo la estrategia de hacer variaciones infinitas de los mismos conceptos usando herramientas narrativas de IA.
Seguridad jurídica
En este sentido, los expertos de la Universidad de Ürümshigabuir han podido certificar diversos casos de accidentes cerebrales de expertos que, de tanto repetir algunas frases, son incapaces de volver a expresarse con otras palabras. Dōngfāng cita el célebre caso del Sr Burns para ilustrar esta epidemia de expertos que quedan varados en frases como «cambio climático» o «seguridad jurídica» sin aportar explicaciones más complejas ante una crisis de cualquier tipo. «En ocasiones, así mismo, mezclan una frase con otra y dicen ‘emergencia climática’ cuando se les pregunta por el problema de la vivienda».
Finalmente, Mei-Ling Dōngfāng indica que el 100% de los expertos que, con la boca pequeña, difunden soluciones para un problema denominado «tormenta perfecta» evitan exponer en las mismas alternativas que perjudiquen sus propios intereses, personales o de experto.
En este sentido, Dōngfāng cita que el examen final de la carrera de experto, «que yo misma tuve que aprobar para poder seguir investigando» gira principalmente en torno a dos materias principales: «la elusión de responsabilidades propias» y «la defensa a ultranza de intereses propios y corporativos». A este respecto, el 99,9% del trasfondo de las declaraciones de expertos tiene como objetivo reafirmar su condición de experto: «un experto es como un santo, una vez alcanzada la santidad ya no hay forma de quitársela y todas las cosas que hagan o digan son cosas de santo y hay que asentir y sanseacabó».



