‘Only Owners’: el veto a los no propietarios de vivienda

"Si podemos negar la entrada a perros, también podemos vetar a no propietarios". Diversos dueños de restaurantes, hoteles y fruterías explican por qué han colgado el cartel de 'only owners' en sus negocios, una tendencia cada vez más habitual: 'luego me huele la colcha a porro y no hay manera de sacar el olor'.
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Only Owners

«Tengo miedo a sentar en una mesa a no propietarios de vivienda», confiesa Francesco Signori, propietario de Gianicolo Pizzeria, un italiano del Raval en Barcelona, «no me fío de ellos, ¿y si no pagan la cuenta?», argumenta Juani, de Cafetería Juani en Madrid, «podrían okuparme la habitación», razona Charo, propietaria de la Pensión Sol en Valencia. Todos ellos han decidido colgar el cartel de ‘only owners’ a la entrada de sus negocios, para garantizar que los clientes sean propietarios de vivienda: «me siento más segura», defiende Kiki, dueña de la peluquería Brillos: «el otro día una no propietaria echó a correr mientras le secaba el pelo, me tienen hartos».

Ya es tendencia en diversos tipos de negocio: la negativa a dar servicio a clientes que no tengan, al menos, un piso en propiedad. Con el cartel de ‘only owners’, se garantiza, según los defensores de esta medida, no solo que los clientes van a pagar por el servicio, sino también «un mínimo nivel de decoro en el atuendo» y una conversación más rica: «los no propietarios van vestidos de cualquier manera porque invierten casi todo su dinero en el alquiler y, además, solo hablan del problema de la vivienda y ahuyentan al resto de clientes con esa matraca».

‘Riesgo de impago en los restaurantes y fruterías’

Only Owners
Lo siguiente será el cartel de ‘solo funcionarios’, señalan fuentes del sector, ¿de qué sector?, de alguno de ellos

«Las noticias lo mencionan constantemente: el pago del alquiler ya consume más del 50% del salario de los inquilinos. Luego pretenden comer en restaurantes, ir al cine y comprar fruta en los supermercados, pero las cuentas no salen». Por eso Alfreda Exposito, de Casa Alfreda, ha decidido seguir la tendencia de muchos de sus compañeros de profesión y vetar a los no propietarios en su restaurante de comida casera.

Dueños de negocios como Exposito presentan argumentos como el estudio de la Universidad de Pernambuco acerca de la naturaleza de los ‘sinpa’ en los restaurantes: «el 97% de las personas que se van sin pagar de un restaurante no tenían una vivienda en propiedad».

«Existe un riesgo de impago evidente en los restaurantes», señala el abogado laboralista Julio Manduca. Ante nuestra duda acerca de si es legal esta tendencia de vetar a personas que no tengan al menos un piso en propiedad: «es perfectamente legal, el dueño de un restaurante puede impedir la entrada de perros, también de no propietarios».

La okupación llega a las habitaciones de hotel

Porro
‘No propietario fumándose un triturbo para olvidar su condición de no propietario’

No solo se ha empezado a colgar el cartel de ‘only owners’ en restaurantes y fruterías, también los hoteles empiezan a pedir como garantía para poder reservar una habitación la escritura de una casa o el título de propiedad. «Estamos en nuestro derecho a elegir a quién queremos en nuestras habitaciones», advierte Charo, de Pensión Sol. «No me quiero arriesgar a que okupen la habitación como hacen con los pisos de alquiler».

«Luego no hay manera de echarlos», señala Domingo, de Hostal Arena en Villajoyosa, «cambian la cerradura de la habitación y se quedan ahí durante más días de los que han pagado. Luego, cuando por fin se van, no hay manera de sacar el olor a porro de las cortinas y la colcha».

«Lo mejor es que vayan todos de camping«, razona Charo, «es el lugar ideal para no propietarios: que se junten alrededor de una fogata a tocar la guitarra y a cantar canciones protesta. Eso es lo que hacía yo antes de comprarme mi pisito. Ir de restaurantes, hoteles y fruterías tiene un coste, y es evidente que los no propietarios no están en condiciones de asumir ese nivel de vida. Yo lo siento, porque algunos son buenos chicos, pero yo tengo que mirar por mí».

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