«Recuerdo bien mi casa familiar de Vallecas, que tenía más paredes que metros cuadrados, casi sin aire para respirar. Por eso ahora busco casas muy amplias, de diseño abierto: tengo un trauma con las paredes». Lucía Luna, conocida también como Lu|Lu, ríe al recordar cómo era su vida hace poco menos de tres años, antes de convertirse en una de las actrices de moda de nuestro cine.
A sus 19 años, ya ha trabajado con Almogàver y Barinagarrementeria, dando el salto al cine internacional y formando parte del elenco de películas de directores de la talla de Gopalaswami o Kim Eogeum Sobong. Y los rumores la colocan como la protagonista de la próxima superproducción de Netflix. Además, es una reconocida pintora y toca el bajo con su grupo ¡Ya va, Bimba! recorriendo media Europa este verano, de festival en festival.
Pero es que, además de todo ello, es licenciada en arquitectura, aunque no ejerce debido a su éxito en el cine y en la música que la tiene ocupada 24/7. «Siempre intervengo en el diseño de mis casas, trabajo codo con codo con los estudios de arquitectura que selecciono personalmente». Por eso en Ladrillo Verde hemos elegido a Lu|Lu para que sea la primera protagonista de nuestra sección Casas de Lujo en la que una personalidad de éxito nos enseña sus residencias para recordarnos los tristes que son nuestras casas y, por ende, nuestras vidas.
Lu|Lu compró un terreno de más de 100 hectáreas dentro de la urbanización más exclusiva de Mayami. «¿Y para qué quieres tanto espacio?», le preguntaron los arquitectos, «quiero una casa en frente de la otra para poder admirarlas a distancia».
Y es que Lucía Luna siente que las casas son algo más que cuatro paredes en las que vivir. «Yo veo mis casas como organismos vivos, sintientes, que necesitan respirar, por eso no puedo pasar más de tres días en la misma casa, debo dejarle espacio para que la casa se desarrolle sin mi presencia. Por eso, cuando vuelvo pasadas unas semanas, siempre la veo diferente, radiante, disruptiva».
‘Me construyo muchas casas para ayudar a solucionar el problema de la vivienda’

Lucía Luna no solo es una artista de éxito, sino que también nos desvela su lado solidario. «Entre rodaje y rodaje suelo acudir siempre a un par de manis con mis amigos. Luego tocamos el bongo y fumamos unos canutos. Bueno, yo no fumo, pero me mezclo con la humareda».
Con respecto a los problemas medioambientales, especialmente la emergencia climática, Lu|Lu lamenta no tener tiempo suficiente para ayudar más. «Cuando por fin puedo respirar, sobre todo en los largos viajes transoceánicos en avión, pienso en métodos para reducir la huella de carbono: por ejemplo, les he pedido a mis representantes que me pasen los guiones de las películas impresos por las dos caras».
Lu|Lu también tiene planes para tratar de solventar el problema de la vivienda. «Como arquitecta, urbanista, paisajista y esquitofóloga siento que tengo una responsabilidad con esta crisis de la vivienda. Sé que falta vivienda así que dibujo en los guiones que rechazo, para ahorrar papel, plantas de viviendas que luego distribuyo a no propietarios para que se las construyan. Además, intento poner mi granito de arena construyéndome casas siempre que puedo. Algunas incluso las pongo en alquiler de temporada».



