«Mis asesores me han comunicado que hasta el 5 de julio debo ir escuchando Pet Shop Boys con la ventana bajada en mi Range Rover SV Bespoke», señala Hermenegildo Huesca, CEO de Excalibur Properties. «Pero que pasada esa fecha puedo volver a escuchar La Cabalgata de las Valkirias, como siempre». En la misma línea se manifiesta Cayetana Schneiderstein CCOO, de Ángel & Volga: «yo voy citando en eventos públicos algunos versos de Luis Cernuda y de Walt Whitman que me he aprendido de memoria. La verdad es que no entiendo lo que digo, pero mis asesores de imagen dicen que este mes es lo que vende. Y si se trata de vender, me the first».
La imagen social que se ha difundido durante décadas de los señores del inmobiliario es la de hombres y mujeres siniestros que viven y respiran renta pasiva y que se comunican exclusivamente a base de porcentajes y plusvalías. Pero no, los nuevos señores del inmobiliario también tienen tiempo para ocuparse de causas nobles: «este mes somos muy gays», señala Huesca, «además, ellos también hablan mucho de ‘pasivo’ y ‘activo’, como nosotros, no somos tan diferentes».
‘Si volviera a tener amigos, serían todos gays’
«Desgraciadamente, no tengo tiempo para cultivar amistades porque tengo muchas reuniones, pero no me cabe duda de que, si volviera a tener amigos, serían todos gays», señala Cayetana Schneiderstein buscando el asentimiento de su equipo de asesores de imagen.
«Te digo más», continúa Schneiderstein, «cuando era joven, yo también estuve en la revuelta de Stonewall«. En junio de 1969 yo trabajaba como agente inmobiliaria en Nueva York y coincidió que mi empresa era la propietaria del pub Stonewall Inn. Justamente el día en el que se produjo la redada y se inició el conflicto que derivó en aquella famosa protesta yo llevaba una carta de desahucio a los inquilinos del local comercial ya que la empresa quería convertirlo en apartamentos turísticos».
«Pues yo, pues yo», balbucea Huesca, «tengo muchas propiedades en Chueca y mi empresa ha contribuido a desahauciar a miles de personas en el barrio, así que mi vinculación con la comunidad JTLPQR+= es muy, muy estrecha».
‘A mí también me ha costado salir del armario’
«Entiendo perfectamente a lo que se refiere la comunidad CRTP%√πU cuando habla de los problemas para salir del armario», indica Cayetana Schneiderstein. «No será la primera ni la segunda vez que me meto en mi armario a buscar las sandalias Joy 105 de Hermès o los Cesare Paciotti y luego soy incapaz de salir. Empiezo a buscar entre cajas y más cajas y no encuentro nada. Y tengo que llamar a mis asesores para que me saquen de allí».
«Ten en cuenta», continúa Schneiderstein, «que en mis diferentes propiedades los armarios son como campos de fútbol 7 y, efectivamente, una vez que entras no es tan sencillo salir. Por eso me solidarizo con la comunidad UTYWQ∑ porque yo también sé lo duro que puede llegar a ser salir del armario». «Desde aquí», toma el testigo Hermenegildo Huesca, «animamos a todo el mundo a salir del armario, a todos menos a los no propietarios, esos que se queden dentro».



