El segundo protagonista de nuestra sección perfiles es el paradigma de self-made man del inmobiliario. En los tres meses que lleva trabajando en el sector ha escalado pacientemente a través de todas las etapas, empezando desde abajo, pegando carteles falsos de «vendido» y «reservado», hasta llegar a lo más alto, acumulando una treintena de cargos en su propia compañía, Carrasco Sierra Properties que ha irrumpido con fuerza inusitada en el mercado hasta acumular más de 100.000 activos y dos o tres pasivos.
«Con vileza, abyección, avaricia, indecencia, corrupción, hipocresía, cinismo, toxicidad y arribismo se triunfa», señala Salvador Carrasco en relación con los rasgos que le han llevado alcanzar el éxito en el sector inmobiliario en apenas unas semanas. «Eso sí», matiza Carrasco, «también tienes que ser guapo».
Pero la trayectoria laboral de Carrasco no arranca directamente con su ascenso meteórico en el mercado inmobiliario, previamente se curtió en otros sectores, siempre vinculados a las ventas. Comenzó vendiendo ropa interior falsa a precio de primeras marcas en el mercado callejero de Tronchón en Teruel. Poco después, deshizo el tenderete tras las amenazas de la Guardia Civil y pasó a regentar un taller de chapa y pintura en el que se acumularon las reclamaciones por mala praxis y defectos de reparación.
Acto seguido, trabajó vendiendo sistemas de climatización en una empresa de recién creación que no tardaría en cerrar debido a diversos fallos de funcionamiento. De ahí pasó a una cadena de alimentos para mascotas. La intoxicación de un número considerable de animales que consumieron alimentos en mal estado le llevó a cambiar nuevamente de tercio pasando a ser comisionista en fichajes del mercado futbolístico. Durante la pandemia trabajó a pleno rendimiento vendiendo mascarillas a diversas instituciones públicas para después comerciar con drones una vez estalló la guerra en Ucrania. Finalmente llegó al inmobiliario donde en apenas unos días ha acumulado activos por valor de miles de millones de euros.
«Mi extensa trayectoria laboral precedente ha sido fundamental para mi éxito fulgurante en el sector inmobiliario. No hubiera logrado entender bien este negocio si antes no hubiera vendido bragas falsas y drones que se estrellan. Y aunque no me arrepiento de nada de lo que he hecho, en el inmobiliario he encontrado la horma de mi zapato, el trabajo que se adapta como un guante a los rasgos de mi personalidad y a mis competencias laborales». ¿Algún proyecto para el futuro? «Estoy muy bien acumulando dinero en el inmobiliario, pero no descarto escalar a la política a medio plazo».



