Madrid roza la plena ocupación (residencial)

Ya no cabe nadie en la ciudad de Madrid: todas las viviendas están vendidas o alquiladas. Hay que construir non-stop. Mientras tanto, un algoritmo emparejará a los nuevos residentes según sus gustos seriófilos.
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Estamos serios porque no somos propietarios y porque estamos viendo un partido de la Liga Hypermotion

Parece el titular de una noticia sobre empleo, de la mejor noticia sobre empleo, pero no: hablamos del mercado inmobiliario, de la vivienda, y no es una noticia positiva, sino todo lo contrario. Según informa la confederación de constructores, contratistas y promotores inmobiliarios (CCCP) en su último estudio, la ciudad de Madrid ya no tiene pisos libres: todo completo, como los hoteles de Pamplona en San Fermín.

Por supuesto, las consecuencias de un dato de tal magnitud pueden ser devastadoras y, de hecho, lo están siendo según indica el mismo estudio. Francisco Horta-Miller, vocal de la CCCP, ha atendido a Ladrillo Verde para comentar los datos del estudio sobre la tasa de ocupación residencial en Madrid, los cuales han encendido todas las alarmas.

En Madrid ya no cabe nadie

Mucha gente en ciudad india
Según indica la CCCP, Madrid parece ya cualquier ciudad india

«En todos los pisos y casas de Madrid vive alguien: todo está comprado o alquilado». ¿Y las viviendas nuevas? «Todo vendido. No solo se compran antes de ser construidas, sino incluso antes de que alguien se plantee edificarla». Horta-Miller confirma que se ha vuelto común que las familias que compran una vivienda que no existe acampen frente al suelo donde, en algún momento, estará la casa en la que van a vivir. «El problema es que algunas de esas viviendas tardan meses o incluso años en ser finalmente construidas de forma que algunas familias pasan más tiempo acampadas frente a su futura vivienda que en su propia vivienda».

Pero, ¿cómo es posible que Madrid tenga un déficit tan acusado de vivienda? «Desde la CCCP llevamos años alertando de la necesidad de construir, construir y construir, que nos quedábamos sin vivienda, pero no se nos hizo caso». La explosión demográfica, el dinamismo del mercado laboral y los cambios en las estructuras familiares, con cada vez más personas solteras demandando un piso, provocan que Madrid se haya quedado sin vivienda.

Chico en terraza
Este chico vive y trabaja en una terraza de Madrid porque el interior de la casa está plenamente ocupada

¿Y ahora qué?, se pregunta todo el mundo. ¿Dónde vamos a vivir si no hay casas libres? «Hay solución, pero las autoridades públicas y los propios ciudadanos interesados en encontrar piso deben empezar a confiar en nosotros: los constructores y promotores inmobiliarios no somos seres abyectos que hemos contribuido a convertir un bien de primera necesidad en un activo, ya basta de tópicos: tan solo queremos ofrecer a cada ciudadano un lugar en el que vivir».

Horta-Miller se emociona con estas palabras, y recuerda, entre lágrimas, cómo logró la primera vivienda para su familia, justo cuando su empresa Construcciones y Promociones Horta-Miller logró finalizar su primera promoción. «Luego llegaron otras quince viviendas más, solo en Madrid, pero esa es otra historia». El vocal del CCCP confirma, para despejar dudas, que las 16 viviendas que tiene en propiedad, solo en la ciudad de Madrid, están ocupadas: «Ocupadísimas, no hay sitio».

Un algoritmo decidirá con quién comparten piso los nuevos residentes de Madrid

Gente esperando
Personas esperando el resultado del algoritmo que decidirá en qué habitación y con quien van a vivir en Madrid

Mientras las grúas nos sacan del embrollo de la vivienda construyendo edificios non-stop, las autoridades públicas han elaborado un plan de contingencia para los próximos meses, hasta que las miles de viviendas necesarias para dar cobijo a todos aquellos madrileños que se han quedado fuera del mercado inmobiliario estén listas.

Teniendo en cuenta que no hay pisos para todos, la única solución, por el momento, será compartir piso, al menos en la capital, donde se ha iniciado un programa piloto de vivienda compartida. Los recién llegados a la ciudad deberán apuntarse a esta lista de espera rellenando un formulario con datos sobre sus aficiones y preferencias, especialmente vinculadas a la vida hogareña. Por ejemplo, cuáles son sus series preferidas de Netflix y a quién suelen votar.

Un algoritmo diseñado por informáticos municipales se encargará de analizar los datos de la lista, emparejando a perfiles que encajen. La idea, según nos informan técnicos municipales, es que no vivan más de tres personas por habitación, y que estas se lleven lo mejor posible mientras dure el hacinamiento: «no queremos juntar a un fanático de Stranger Things con uno de Machos Alfa, por si hay fricción».

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