Era una vieja aspiración de los periodistas, poder aparecer en directo con la camiseta del partido político que subvenciona su medio de comunicación. Hasta ahora, los periodistas se veían obligados a pedir el voto para su partido de forma indirecta, a través de información sesgada, falta de objetividad y polarización social.
Se trataba de una ardua tarea que conllevaba largos debates en las mesas de redacción para envolver la manipulación informativa en altiva objetividad periodística. Bien es cierto que, desde hace años, los principales medios de comunicación han ido relajando su hipocresía para mostrar abiertamente su entrega sin ambages al poder de los lobbies empresariales y políticos que los sostiene. Pero todavía era necesario un mínimo de comedia para simular respeto por la profesión de periodista.
Finalmente, la Junta Electoral Central ha accedido a que los periodistas puedan evidenciar su servilismo en vivo y en directo, sin cortapisas: «consideramos que, hasta ahora, había un enfoque discriminatorio de la profesión periodística. En cualquier otro sector profesional, un trabajador no se ve obligado a fingir que trabaja para un jefe y/o una organización que le paga, que sostiene su labor».
«Sin embargo, un periodista ha de fingir permanentemente que está al servicio de los ciudadanos y de la información veraz. No es justo: como cualquier otro profesional, el periodista también trabaja para una estructura fuertemente jerarquizada a la que debe devoción, sumisión y ciega lealtad. Por lo tanto, de forma inmediata, todos los periodistas podrán pedir el voto para el partido que subvenciona su labor y/o les paga directamente su sueldo, sin ningún tipo de restricción deontológica».
Con este comunicado oficial de la JEC, el periodista ya puede enfundarse la elástica de su partido político preferido, incluso en las retransmisiones en directo. Así mismo, queda permitido que se cambie de camiseta en caso de que fiche por otro medio de comunicación al servicio de un partido político/lobby diferente.



